El nombre de Lalín aparece por primera vez en el siglo X refiriéndose al monasterio de San Martín y a las tierras que fueron trabajadas por el colono "Lalino", más tarde heredadas por los Condes de Deza. Pero en Lalín hay unos treinta castros y un centenar de mámoas que evidencian una prehistoria local.

Lalín, a lo largo de los siglos ha visto nacer personalidades ilustres que de alguna forma aportaron algo a la historia de la humanidad.

Aquí nació el célebre piloto de la aviación Joaquín Loriga, que hizo la prueba inaugural del autogiro de Juan de la Cierva y en 1926 realizó un viaje intercontinental entre Madrid y Manila, con 18.900 Km de recorrido no sin estar plagados de contratiempos. Antes de un accidente en el que falleció aterrizó su avión en la villa y sus ciudadanos le rindieron un homenaje en forma de estatua.

José Rodriguez González, el matemático de Bermés  que en el siglo XIX y gracias a sus sobradas capacidades y conocimientos en matemáticas trabajó con científicos de renombre en la mejora de "el metro", unidad de longitud a partir de la cual se establecerían las unidades del resto de magnitudes que conformarían en sistema métrico decimal. En Londres realizó estudios en el observatorio de Greenwich aportando cálculos matemáticos que llevaron a la conclusión de que la Tierra era achatada por el meridiano y no por los polos.

Ramón María Ayer creó el primer observatorio astronómico de Galicia en la villa de Lalín que, a día de hoy es un museo. Publicó los más diversos artículos en las más prestigiosas revistas científicas internacionales sobre las estrellas dobles. En la Universidad de Santiago se creó la cátedra de astronomía para él.

 

O José Otero Abeledo, más conocido por el nombre de pintor Laxeiro, uno de los pintores más increibles del panorama español perteneciente al grupo de renovadores de la pintura gallega del siglo XX.

Y en la calle que lleva su nombre, desde hace más de siete años, se encuentra ubicada nuestra óptica, viendo pasar día a día a sus vecinos de Lalín entre los que, sin lugar a dudas, escondidos bajo su modestia se encuentra personas que en los años sucesivos aportarán un bien a la sociedad.